Problemas visuales en los niños.

Problemas visuales en los niños.

Los problemas visuales en los niños pueden conducir al fracaso escolar. Los padres y los profesores tienen un papel fundamental en la prevención y detección precoz.

Una buena visión es fundamental para el desarrollo educativo de los niños. Muchos problemas visuales no son detectados durante la infancia y esto puede determinar deficiencias visuales en la edad adulta, por tanto es muy importante llevar a nuestros niños al oftalmólogo con el fin de detectarlos y prevenirlos.

Nunca es demasiado pronto para ir al oftalmólogo

En los primeros días de vida, los bebés perciben claridad y no le gustan las luces fuertes. Son capaces de percibir formas, especialmente las de las caras de sus padres, y es normal que a veces crucen los ojos ya que están aprendiendo a usar los músculos oculares. Sin embargo, si hay lagrimeo, conjuntivitis frecuentes, pupila blanca, fotofobia, desviación de uno o ambos ojos o problemas al comenzar a caminar deberemos llevarle al oftalmólogo, incluso antes de los 12 meses de vida.

Para el resto de niños sin síntomas, la recomendación es realizar su primera revisión oftalmológica antes de los tres años de edad.

Principales problemas visuales en los niños

El ojo vago

El ojo vago (ambliopía) es la causa más frecuente de baja agudeza visual en niños y puede suceder con una apariencia normal de los ojos.

La mayoría de las ambliopías pueden ser tratadas con éxito durante la infancia (hasta los 9-10 años de vida). Para ello, ha de detectarse en la primera infancia (idealmente entre los 3-5 años de vida), ya que es cuando se está desarrollando el sistema sensorial y motor visual.

Si no se tratan antes de los 10 años, posteriormente ya no habrá ningún tipo de tratamiento que sea efectivo y será un ojo vago para toda la vida.

Un paciente con ambliopía que haya sido tratada  tiene riesgo de recaídas. Por ello, es importante su control periódico hasta los 10-12 años de edad.

El estrabismo

Los defectos refractivos afectan a uno de cada cinco niños. Sin embargo, generalmente pasan desapercibidos porque los pequeños consideran que su vista es normal y no se quejan.

El estrabismo es el alineamiento incorrecto de los ojos. Además es una causa importante de ambliopía. El alineamiento correcto de los ojos se puede conseguir con gafas y con cirugía, pero antes es fundamental tratar la ambliopía en las etapas precoces de la infancia.

La miopía

De los 8 a los 14 años suele aparecer la miopía escolar. Deben acudir al oftalmólogo los niños con se quejan de cefaleas, dificultades para ver la pizarra, si se acercan mucho a la tele o al texto cuando leen o escriben.

Factores de riesgo

  1. Cuerpos extraños en el ojo: pueden provocar irritaciones y erosiones corneales, que se pueden evitar con el uso de gafas.
  2. Golpes: niños y adolescentes son propensos a contusiones y pelotazos tanto en casa como haciendo deporte. Extremar la prudencia, clave.
  3. Exposición prolongada a radiación ultravioleta: puede producir queratitis, conjuntivitis… Para evitarlas, gafas de sol con los filtros adecuados y con protección lateral.
  4. Flequillo largo: el pelo en los ojos impide ver correctamente y puede causar miopía y ambliopía (ojo vago).
  5. Fijación prolongada de la vista en pantallas, como la del ordenador o dispositivos móviles, produce sequedad ocular y requiere del uso de lágrima artificial para lubricar la superficie del ojo.
  6. Cloro de la piscina: puede provocar queratitis o conjuntivitis. Usar gafas de buceo en piscina y mar, la mejor prevención.
  7. Aire acondicionado y calefacción pueden hacer aparecer o empeorar la sequedad ocular. El uso de lágrimas artificiales es una buena medida para mantener una adecuada hidratación y lubricación de la superficie del ojo.
  8. Algunas enfermedades como la diabetes, son causa de enfermedades retinianas que pueden comprometer la vista.
  9. Antecedentes familiares: Los hijos de padres con problemas visuales son los pacientes con mayor riesgo, por lo que deben tener un seguimiento más estrecho.

Señales de alerta

Hay ciertas señales que te pueden indicar que tu hijo tiene problemas de visión:

  • Fruncimiento del ceño
  • Parpadeo frecuente
  • Visión borrosa
  • Estrabismo
  • Irritación de ojos al leer o escribir
  • Escozor y frote repetido de los párpados
  • Dolores de cabeza reiterados
  • Facilidad de tropiezo (por falta de sensación de profundidad).

Ante cualquiera de estos síntomas, acude al oftalmólogo. Sólo él puede realizar estas revisiones: sólo él puede graduar utilizando gotas de dilatación ocular (que es la única manera fiable de conocer si hay defectos refractivos importantes) e identificar enfermedades de la retina y el nervio óptico.